La mayoría de las plantas de interior no tendrán problemas colocadas junto a una ventana orientada al Este o al Sur, siempre y cuando no se vean afectadas por la luz solar. Los ejemplares variegados, por ejemplo, tornan sus hojas verdosas si reciben luz directa del sol.
Hay que tener en cuenta que los vidrios de las ventanas acrecientan el poder calorífico del sol, por lo que cualquier planta demasiado sensible al sol deberá ser colocada tras unas cortinas.
Durante el invierno, si una planta es colocada en el alfeizar puede verse perjudicada por las heladas
nocturnas, por mas que reciba una mejor iluminación. También hay que tener especial cuidado de mantener las plantas alejadas de otras fuentes de calor como la calefacción o la chimenea.

Tampoco es conveniente colocar los ejemplares en lugares de paso o con corriente, porque éstas pueden provocar la caída de sus hojas.
La iluminación artificial
Algunas plantas, propias de zonas cálidas, no tendrán suficiente con la luz solar, por lo que se puede, para acelerar su crecimiento brindarles un aporte extra de luz con iluminación artificial.
Al emplear luz artificial hay que tener en cuenta la distancia de separación entre la fuente de luz y la planta, ya que esta se podría dañar en caso de estar muy cerca.
Si el foco tiene una potencia de 150 se deberá situar a 1 metro del follaje y si utiliza un reflector para ofrecer luz artificial a sus plantas la distancia deberá ser superior a 2,5 metros.
Para que la luz del foco se distribuya de manera uniforme se deberá colocar las plantas en interiores pintados de blanco, de forma que la luz del foco se refleje en las paredes. Otra posibilidad es colocarlas en un lugar cerrado, libre de mosquitos e insectos que puedan dañar las plantas.
Para obtener mejores resultados, adquiera tubos de luz cenital y manténgalos encendidos al menos 8 horas diarias. Aunque si lo que pretende es acelerar el crecimiento de las plantas podrá darles hasta 18 horas al día de luz solar artificial.