Macetas de barro
Las macetas de barro son las más tradicionales, son contenedores para plantas. La forma más común es la de cono truncado o cipo. Llevan un agujero en el fondo para el drenaje.
Las macetas se presentan en diversidad de formas, cilíndricas, tipo cubo, etc. Pueden servir para interior y exterior indistintamente.
Estas macetas son pesadas y frágiles. En climas cálidos se secan rápidamente porque sus paredes son porosas. Las heladas fuertes las rompen.
Tipos de macetas de barro:
Según su fabricación pueden distinguirse los siguientes tipos de macetas de barro: Las artesanales, se fabrican de acuerdo a la tradición alfarera. Su color cambia ligeramente cuando envejecen, tienden a ponerse blancas, y toman un aspecto deslucido. Para mejorar este problema, se sumerge la maceta durante una hora en agua con vinagre, recuperará el color por la acción del acetato. Cuando está seca, se puede barnizar su parte exterior. Si se barniza por dentro y por fuera, se consigue un efecto “termo”, que las resguarda del calor y frío extremos.
Estas macetas pueden presentarse de dos maneras, patinadas y naturales. La pátina consiste en un proceso especial de vitrificación en hornos a altas temperaturas, lo cual les confiere un brillo particular. La presentación natural da una maceta opaca y rústica.
Consejos para macetas de barro:
Para darle un aspecto añejo a las macetas de barro, se las pinta por fuera con yogur natural. Se cubrirán de musgo y algas. Se moja la maceta por fuera con agua. Se pinta con una capa fina de yogur. Mantener la maceta húmeda y a la sombra. Es conveniente hacer el envejecimiento antes de sembrar, porque las condiciones necesarias para el proceso pueden ser perjudiciales para las plantas. El proceso tarda un tiempo, durante el invierno las condiciones son más favorables.
Para eliminar las manchas blancas de las macetas de barro, puede frotárselas con arena fina. Cuando las macetas tienen pequeñas grietas, pueden rodearse con un alambre fino, para que no se partan del todo.